Revista 440Clàssica Julio/Agosto’13: Portada y entrevista

La revista 440Clàssica me concedió el privelegio de ser portada y realizarme una entrevista extensa para su número especial Festivales de Julio-Agosto 2013, con motivo de mi primera actuación importante en el Festival Castell de Peralada. Hablamos de música, las dificultades de los jóvenes para estudiar en el extranjero y sobretodo de las nuevas tendencias de la gestión cultural. Aquí os dejo la traducción al castellano y más abajo podéis leer el original en pdf en catalán. Espero que os guste!

440-12entrevista_portada_low¿Cómo definirías “La prohibición de amar” (Das Liebesverbot), ópera de Wagner que representarás en el Festival Internacional de Música Castell de Peralada?
Es como un belcanto evolucionado, por denominarlo de alguna manera, y es mi primer Wagner.

¿Qué significa esto para ti?

Que estoy haciendo un repertorio nuevo, probando con un compositor con el cual me podrían pasar cosas en un futuro…No lo pongo sobre la mesa directamente, pero no lo descarto tal como evoluciona mi voz. De la misma manera que las tres óperas de Leoš Janáček que he hecho los últimos años, nunca me habría imaginado que pudiese llegar a asumir un repertorio de este tipo! Y después de hacer el primer Janáček vinieron dos más.

¿Cómo te está evoluciona la voz?

Es muy interesante porqué ahora está en un momento de casi plena maduración y en los próximos diez años habrá una evolución de este desarrollo: se hace más grande, coge un timbre más redondo, más volumen, técnicamente está mas avanzada, puedes hacer más lo que tú quieres en cada momento, y puedes ir logrando cosas que hace diez años ni te imaginabas. Siempre con cuidado, porque la voz me tiene que durar todavía veinticinco años más y se tiene que cuidar. Tenía un profesor de matemáticas en la EGB llamado Don Ricardo y siempre me decía: “Martínez, usted es lento pero seguro”. Tenía mucha razón.

¿Por qué?

Porque esta premisa refleja mi manera de ser. Voy trabajando como las hormigas, y lentamente he llegado donde estoy. Ahora me están pasando muchas cosas, especialmente estos dos últimos años, que incluso me sorprenden a mí mismo: propuestas y teatros nuevos, conferencias sobre cultura y gestión, el premio Enderrock al mejor artista del año… son frutos de un trabajo de veinte años, y es un trabajo que no parará. No veo puntas en mi carrera, sino una ascensión constante y un trabajo mantenido.

“Siempre que puedo combino la interpretación con la docencia y la gestión cultural.Me han llegado a llamar el eslabón perdido entre el artista y el gestor cultural”

Además, siempre que puedes combinas la interpretación con la docencia.

Sí, mi trabajo se centra, por un lado, en la interpretación, y por el otro en la docencia. Soy como ‘el eslabón perdido’ entre el artista y el gestor cultural. Imparto clases el Master de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid y en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y también participo en congresos. Me llaman sobre todo para hablar de vías alternativas de financiación de la cultura y de cómo hacer los proyectos sostenibles; también sobre el tema de la publicidad y la comunicación de artistas y festivales de música clásica. Intento hacer que la gente piense y se atreva a adoptar nuevas formas de gestión en la cultura.

¿Cuesta romper esquemas de gestión en el campo de la música clásica?

Mucho! Y en nuestro país de manera especial. Cuando viajo veo que Francia, Italia, Inglaterra o Alemania están mucho más avanzados y son mucho más atrevidos. Aquí todavía existe la cultura de la subvención, y falta mucha imaginación para lanzarse a hacer cosas nuevas. Y hay un defecto importante, y es que no se tienen en muy cuenta las audiencias ni a los públicos. El objetivo final de cualquier obra de arte o de un equipamiento cultural tendría que ser el público, pero esto no se cuida mucho. Parece que no se pueda hacer nada, y no es verdad, se pueden hacer muchas cosas, en este aspecto soy muy crítico.

¿Hace falta más riesgo y originalidad?

Sí, por supuesto! Propuestas como “Jeanne d’Arc au bûcher” de Arthur Honegger que presentó la OBC, o “La Pasión según San Mateo” de J.S. Bach con proyecciones de Bill Viola en el Palau de la Música Catalana, demuestran que cuando hay unos alicientes interesantes, los espectadores van y las posibilidades de captar nuevos públicos son factibles. Pero hay un tema candente al cual se tiene que hacer mención: la politización de las programaciones. A final del siglo XIX y principios del XX, Cataluña se nutría con todo lo que pasaba en Europa y ciertos países americanos; había un feedback que permitía intercambios culturales y una situación eminentemente creativa y enriquecedora. Todo ello desaparece con una tendencia hacia los dos extremos: una “endogamia empobrecedora” que no favorece nada la valoración de nuestra cultura musical en el exterior, o una negación absoluta de los valores musicales propios. Sería deseable un término medio que favorecería sinergias de todo tipo. Tenemos los ejemplos de Pau Casals o Victoria de los Ángeles, en los que su calidad artística y humana favorecía la difusión de la identidad de sus orígenes. A la vez ellos equiparaban de la misma manera en sus programas grandes compositores internacionales con los nacionales, en un momento histórico difícil, en el cual se podría haber dado pie a defender reiteradamente los valores que estaban siendo aniquilados, reconociendo también que en ciertos casos fueron reivindicados públicamente, como hizo Casals en las Naciones Unidas.

¿Cómo se puede hacer compatible la interpretación musical y el desarrollo de la gestión?

Es mi parte de implicación con la cultura. Creo que los artistas además de interpretar y estar en su círculo tienen que aportar valores a la sociedad. Y si hay una cosa que la sociedad necesita mucho, especialmente en el Estado Español, es cultura. Puesto que los artistas visitamos varios países y vemos cosas interesantes, hay que aprovecharlo. En todas las ciudades donde voy intento conocer los proyectos culturales originales que se hacen, y no sólo de música. Por ejemplo, en Vitoria fui a la Catedral a visitar el proyecto “Abierto por obras”: es una ruta por el edificio que hace once años que está en restauración, con una visita guiada por las obras, donde te explican el proceso, los problemas que se han encontrado…Es como descubrir las entrañas la catedral. Han tenido un millón de visitantes y con esta excusa han recogido un montón de dinero. Estoy convencido de que los artistas no sólo hemos de salir al escenario. Cada vez se entiende mejor mi papel, pero hasta ahora no sabían si cantaba, si era un gestor o qué hacía. Ahora por suerte participo en muchos proyectos diferentes y se me va conociendo más…

Uno de los proyectos interesantes como gestor es haber impulsado el primer proyecto español de micromecenazgo en música clásica.

Sí, fue “Memento CD Solidario” y en los masters de gestión he hablado mucho crowdfunding, pero ahora que todo el mundo ya lo conoce y lo usa, hablo más de un tema ligado con esto pero diferente: Cómo se articulan los proyectos culturales a través del micromecenazgo para conseguir que sean sostenibles o que tengan un atractivo o cómo aplicar las teorías del marketing 3.0 de la empresa privada a la cultura. No me lo he inventado yo, en otros países ya se está haciendo: se trata de generar experiencias en el público, una cosa muy importante. Aquí hay un problema de mentalidad y de cambio de paradigma en primer lugar, y después se tienen que cambiar las estrategias de gestión. Esto es básico: quien no cambie su manera de gestionar está muerto. Todo el mundo que trabaje con la cultura tiene que estar informado y atreverse.

Y tú te has preocupado de informarte y de formarte fuera.

Mi primera profesora de canto, la soprano María Dolores Aldea, ya me lo propuso cuando me vio más o menos a punto para completar mi formación, y esto coincidió con el hecho que un buen amigo suyo, Gerard Souzay, un barítono espectacular francés, estaba impartiendo clases en Stuttgart. Fui allí como alumno suyo y conocí otros españoles que estudiaban en Karlsruhe. Yo ya tenía clara mi intención de irme al extranjero, investigué un poco y me decidí por Alemania. Estuve dos años en la Musikhochschule de Heidelberg-Mannheim.

¿Tuviste alguna ayuda para ir a estudiar en Alemania?

No. Pedí becas y todo lo que pude, pero al final nada de nada. Fui con los ahorros que había recogido trabajando de enfermero durante cinco años en el Hospital del Valle de Hebrón. Ya tenía claro que quería hacer un proyecto de este tipo y por eso ahorré. Me financié la estancia de un año y medio, y después tuve que empezar a trabajar. Tuve la suerte que empecé a hacer conciertos y a trabajar en el Badisches Staatstheater Karlsruhe haciendo papeles pequeños…Nunca he tenido ninguna ayuda, me sabe mal decirlo pero es así, y ahora una de las cosas que hago es ayudar los jóvenes intérpretes y músicos a salir fuera. De hecho he echado una mano importante a dos cantantes, una en Friburgo y la otra en Ginebra, y después a un pianista para se vaya a los Estados Unidos, a la Manhattan School. Es otra de las cruzadas en las que me implico. Si puedo ayudar los jóvenes que quieren irse a aprender fuera, lo hago.

¿Cómo se hace?

Facilitándoles contactos, información… A veces los jóvenes estudiantes se pierden con el tema de las instituciones. Les hago un seguimiento, y por amor al arte, porque creo que debo hacerlo.

Una parte importante de tu formación la hiciste en Alemania. ¿Profesionalmente te convendría más vivir allí?

Cuando acabé la carrera sí, ahora no. Volver a mi casa, a mi terraza con mis tomates, esto es lo que necesito. De todas maneras me siento muy cómodo viajando; procuro estar cómodo allí donde estoy.

En el número 10 de 440Clàssica te definías como “barítono rural”.¿Sigue siendo una definición válida?

Ahora estoy entre un barítono rural y un barítono 3.0, que no tiene que ver sólo con las nuevas tecnologías 3.0 sino con el marketing empresarial que comentaba antes: aquel por el que las empresas buscan poder generar experiencias, sensaciones y trabajar con los valores. Es lo que intento hacer como artista y gestor.

“Me gusta el jazz y la música étnica, pero siempre que puedo escucho el silencio”

¿Qué música sueles escuchar?
De ópera poca, la justa para estudiar. El jazz clásico me gusta mucho, y la música étnica de algunos lugares donde voy. Pero si puedo, lo que escucho es el silencio. Me gusta mucho estar en silencio. A pesar de que cuando hablo, hablo mucho.

Espero vuestros comentarios! Un abrazo a tod@s!

Enric

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Acerca de Enric

Barítono y Gestor Cultural/ El eslabón perdido entre el artista y el gestor

  1. mgardog

    Fantástica entrevista que nos acerca a la gran personalidad de nuestro apreciado barítono Enric Martínez Castignani, i nos muestra también aspectos de su carrera, pero al mismo tiempo su importante papel en promocionar la CULTURA MUSICAL desde diversas facetas, ayudar a jóvenes artistas, nuevas formas de soporte económico a las actividades musicales mediante innovadoras formas de gestión, impartir clases en estudios universitarios de Master en Gestión Cultural, y generando “la experiencia” en cultura. Sin olvidarse de mencionar, agradecido a los Maestros que han influido en él y le han permitido situarse entre las firmes voces que todavía no han llegado a la mitad de una gran carrera lírica, que le depara también su determinación, gran tenacidad y enormes facultades poliédricas de expresión artística.
    Mi admiración por él y por su honestidad personal y profesional, deseando siga el ejemplo de nuestros dos grandes ideales que comparto: Maria de los Ángeles y Pau Casals, y no caiga en el divismo (los “ismos” no suelen ser buenos).
    Manel G.

  2. Me parece muy interesante el planteamiento que haces en torno a la gestión cultural. Un país sin cultura es un país muerto. Pero no se puede pensar en vivir siempre de subvenciones. Igualnque las empresas han de buscar nuevos caminos para captar nuevos clientes o sencillamente, no perder los que tienen, en el terrero de la cultura ocurre igual. Los gustos cambian, Los medios de acceso, la inmediatez, etc. son hechos que no pueden dejarse de lado.
    Valoro extraordinariamente el trabajo planificado, con ambición de hacerlo bién, sin regatear esfuerzo. Esto es lo que hace Enric. No da un paso sin tener la garantía de que el resultado será óptimo. Estoy convencida que tendremos más oportunidades de disfrutar de su aportación personal en obras de Wagner.
    Enhorabuena.

    • Estimada Anna, muchas gracias por tu comentario. Como ves hago lo que puedo para mejorar la cultura en nuestro país y encontrar alternativas para hacerla viable. Un abrazo!!

      Enric

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