Barcelona (L’Ànima del Liceu): el verbo escuchar

L’Ànima del Liceu” (El Alma del Liceo), frase o leimotiv con el que se llamó al concierto que tuvo lugar en el Gran Teatro del Liceo el 22 de abril de 2012, organizado por los trabajadores del teatro para reivindicar su complicada situación actual y a la vez hacer llegar al público asistente que lo más importante para ellos y la institución son las personas que acuden a ver los espectáculos programados, por otra parte, razón de ser del teatro, no nos olvidemos.

Este es el resumen del tema. Pero si uno se para a pensar la cosa no acaba aquí. Fue un concierto con “alma”, o como dirían los flamencos, “con duende”. Estuve presente en este concierto, al cual todos los artistas de la talla de Roberto Alagna, Bertrand de Willy, Sebastian Weigle o Lang Lang, acudieron a actuar desinteresadamente y sólo por apoyo a los trabajadores que facilitan día a día su actividad artística en él.

Por lo vivido el día del concierto en el Liceu, y si yo fuera unos de responsables del mismo, entraría en profunda reflexión y me haría muchas preguntas. Y no voy a entrar en si la gestión del mismo es buena o mala por parte de toda la cúpula directiva, no sólo del Director General que es una de las piezas del engranaje. Si no que voy a hablar de todo lo positivo que sucedió y que creo que hay que tomarse muy en serio.

ENERGÍA: durante el acto se vivió momentos muy emotivos y de gran intensidad. Momentos que últimamente pocas veces se dan, en la que artistas y público conectan directamente y hacen saltar esa chispa de la emoción que los transporta a todos a experiencias que tocan el alma y que provocan que vuelvan otro día. Primera pregunta que me haría: ¿Por qué?

PÚBLICO: el teatro entero se vendió en menos de 2 horas y no todo el mundo que asistió eran habituales a la programación. Había mucha gente joven que quería ver por primera vez el Liceo por dentro, y aprovechando que todas las entradas iban a 15€ fueron y apoyaron la iniciativa, sacando un benefició al respecto. Os puedo garantizar que éstos volverán. De la misma manera el público vibró de verdad y no de postín. Segunda pregunta: ¿qué se le dió a ese público ese día para que se produjera esa magia?

TRABAJADORES: entrega total para organizar un concierto que, naturalmente, iba a favor de sus intereses y el de todas sus familias. Pasión por lo que hacían y disfrute del momento. No olvidemos que todos los que trabajan en el coliseo son “artistas” también, no sólo los cantantes o directores invitados, y como tales tienen un alma sensible a ciertas cosas. Por lo tanto, yo me preguntaría, si fuera el director de recursos humanos, ¿cómo puedo hacer que esta fantástica gente que trabaja en el Teatro se puedan implicar de esta manera apasionada en la actividad del mismo? ¿qué ventajas puede sacar el Liceu, y qué ventajas pueden sacar ellos? Sé que nos es tan fácil la solución, pero la vía de la confrontación no es la mejor. Demostrado quedó que cuando se quiere se puede.

LICEU: otra conclusión, el teatro es querido por todos, público y trabajdores y los que dirigen el barco deben ser conscientes del potencial que tienen en las manos para crear algo fantástico, con un capital humano que no muchas empresas tienen (y por capital no sólo entiendo el número) y unas posibilidades de inventar, apasionar, imaginar, hacer, luchar, atraer, hacer participar, culturizar y divertir INFINITAS.

Si uno mete dentro de la cocktelera todos estos elementos y alguno más que me queda en el tintero, es evidente que pese a problemas económicos, convenios, dificultades, suspensiones, etc… hay 2 palabras que debe guiar el futuro del teatro: INTELIGENCIA Y PASIÓN. De nada sirve poner las cosas más difíciles con crispaciones, y todos los que integran la masa de trabajadores de una institución tan bella, directiva incluida,  lo tienen en sus manos. El error está en pensar en las clases, las diferencias y las imposiciones sin sentido. A mi me da que simplemente hay un verbo que no se está teniendo en cuenta ni utilizando. Es el verbo ESCUCHAR, y no me refiero a oír, si no a ESCUCHAR.

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Acerca de Enric

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  1. jordi cervelló

    Querido Enrico: te felicito por tu escrito. Es muy emotivo y positivo todo lo que dices. Tu párrafo referido a los responsables del mismo “entraría en profunda reflexión y me haría muchas preguntas” es la clave del escrito. Son como bien dices “los que dirigen el barco”.
    A ellos recae la responsabilidad de canviar las cosas. Si ellos quieren escuchar esta voz tan bonita que tu propones es evidente que la situación puede mejorar. Si ellos hacen caso omiso a tu voz, entonces que?
    Mira Enrico. La gente tiene miedo. Los músicos tienen miedo, los trabajadores en general tienen miedo y este miedo es general. Y este miedo es general. No solo en el Liceo. Hay opresión, amenazas, trato de favores etc…..hay algo de la antigua Unión Soviética. La gente no habla, no se pronuncia por si acaso……
    Acabo. Te felicito sinceramente y espero que tu escrito sirva de algo. Pero repito. Quien más tiene que escuchar esta voz es la dirección del Teatro. Nadie más puede resolver el problema.
    Te mando un fuerte abrazo
    Jordi Cervelló

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